Martes, Octubre 21 del 2014
OPINIÓN EN TIERRA PLUS

Gaza, cinismo y reconstrucción

Por: Abel Veiga Copo

Reconstruir Gaza de las cenizas requiere algo más que millones. Requiere voluntad para hacer la paz.

La crisis humanitaria se agudiza. La esperanza también ha muerto. Quizás lo ha hecho definitivamente. Como la realidad del bloqueo, el inmisericorde embargo. La negación del otro. La cárcel a cielo abierto. Es Gaza. Donde malviven millón ochocientas mil personas. Seres humanos. Pero condenados a la tragedia. A la irracionalidad. A la locura. A ambos lados de la franja de Gaza. Para unos terroristas, para otros peones de una endiablada partida de ajedrez. Dos meses después de que cesaran los bombardeos sobre Gaza, se reúnen en El Cairo políticos y países que poco o nada han hecho por parar debidamente la locura de sangre y fuego en que se ha convertido el conflicto palestino-israelí. Como hace dos años, de nuevo países árabes, Unión Europea, Naciones Unidas y Estados Unidos se reúnen para donar dinero que sirva para reconstruir la terrible tragedia que ha supuesto la última operación de castigo israelí. Más de dos mil ciento cuarenta muertos, de ellos casi seiscientos niños, y alrededor de sesenta mil viviendas total o parcialmente destruidas, además de hospitales, colegios, mezquitas, etc. Sin duda ha sido el secretario general de una inoperante en el fondo Naciones Unidas, Ban Ki-moon quién ha presentado la mayor dosis de realismo y verdad al subrayar que "volver al 'statu quo' no es una opción" al tiempo que advierte que "Gaza sigue siendo un polvorín". "No quiero que mis sucesores o los suyos hagan de conferencias como ésta un ritual: construir y destruir y luego esperar que la comunidad internacional pague la factura", como inequívoco epílogo a "raíz de las recientes hostilidades". "Una restrictiva ocupación que ha durado casi medio siglo, la continua negación de los derechos palestinos y la ausencia de progresos tangibles en las negociaciones de paz", ha afirmado con voz lacónica y con demasiada objetividad, la que no existe a ningún lado de esta tragedia. Ocupación y bloqueo, ninguneo de derechos, acción reacción y bombardeos selectivos. Recordemos cómo en esta última espiral de violencia absurda y que ha costado la vida a más de setenta israelíes el detonante no fue tanto el asesinato de aquellos tres jóvenes, de lo que no tardaría el Gobierno israelí en afirmar que no estaba claro si Hamás estaba detrás de aquel abominable crimen, cuanto la unidad de nuevo entre Al Fatah y Hamás.

Ban Ki-moon ha sido categórico: "promuevan un ambiente propicio para la paz, el entendimiento mutuo y el respeto de los derechos humanos. Esto debe incluir una investigación a posibles violaciones de la legislación humanitaria internacional". Pero es sabedor y consciente por tanto que sus palabras solo son palabras, lo que menos vale en esta tierra esculpida de sangre y arena, fuego y terror. Tampoco sirven las palabras del aliado de Israel, Egipto, en voz de su nuevo presidente Al Sisi, militar y enemigo de Hamás, cuando ofrece de nuevo a Israel que acepte el plan de paz árabe de 2002, el mismo que Sharon rechazó en Áqaba acompañado de Bush.

Reconstruir Gaza de las cenizas requiere algo más que millones, algo más que los 212 que ofrece Estados Unidos cuando en plena vorágine de bombardeos en agosto sobre Gaza adelantó mil millones al Gobierno israelí para armamento. La industria del armamento hace caja. Lo hace ahí, y lo hace en el resto de países árabes. Requiere voluntad para hacer la paz, para reconocer el Estado palestino, para solventar de la manera más equilibrada posible el retorno de los cientos de miles de refugiados, para el intercambio de territorios que den continuidad al Estado palestino, el detenimiento de la construcción de asentamientos que siguen a toda máquina creciendo y la bicapitalidad de Jerusalén. Pero no, hay quien no quiere bajo ningún concepto la paz y gana tiempo con esta estrategia, sabedor de que en menos de año y medio a lo sumo dos, de nuevo Gaza volverá a ser castigada. Los cohetes seguirán cayendo sobre Israel. Se encargará la otra parte de ello para que nada ni nadie detengan esta locura. Esa es la realidad de un polvorín que es Gaza. Y donde los gazatíes son rehenes y peones de ambas partes. Es el ajedrez endiablado de Oriente Medio. El de alfiles desbocados y torres de acero y hierro envenenados de soberbia, ira y fuego. Seguimos y seguirán condenando a dos sociedades, a varias generaciones a vivir en el odio, en la indiferencia, en el resentimiento permanente. Israelíes y palestinos sufren el virus de ser sociedades guerreras y donde sus líderes no apuestan ni defienden la paz. De nada sirve apelar o invocar a conversaciones de paz como hace Kerry, entre el cinismo y el tono serio, si no tiene la voluntad y fuerza de sentar a quien tiene que sentar.

Abel Veiga Copo

 

 

 
Abel Veiga Copo

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Abel Veiga Copo

 

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